Llegar hasta aquí llevó su tiempo. Jon habla con franqueza de los inicios: “Al principio nos lanzamos directamente. Y lo que acaba pasando es que quizá una o dos personas lo desarrollan todo y, a veces, hay un poco de sesgo. Las pruebas piloto o los tests no son tan sólidos”.
Hoy el proceso es muy distinto. El equipo empieza el año con una hoja de ruta vinculada al calendario de marketing, en la que define qué módulos hay que actualizar, ajustar o crear desde cero. “Elaboramos una hoja de ruta para todo el año”, explica Jon. “Todo lo que hacemos y nuestras prioridades dependen de los nuevos productos, las actualizaciones o lo que vaya llegando”.
El desarrollo de contenido sigue una secuencia clara. Primero, el equipo de contenido crea todo el material necesario. Después, se prueba en una serie de países piloto de distintas regiones antes de llegar a todos los mercados. El equipo digital gestiona el despliegue y se coordina con los equipos de traducción de todo el mundo. “El equipo digital se reúne con los traductores al menos una vez por semana para que el proyecto vaya según lo previsto”, cuenta Jon.
La comunicación constante mantiene todo en marcha. El equipo hace un stand-up semanal para detectar retos y bloqueos, y un ciclo de revisión trimestral para tomar distancia y valorar la visión de conjunto. Jon resume así la filosofía que hay detrás: “Se trata de trabajar como un colectivo, comunicarse como un colectivo y fomentar una cultura en la que todos luchan por el mismo equipo y el mismo objetivo”.